La morosidad, un fantasma que acecha a las pymes.

Empresaria preocupada

Situaciones como la falta de liquidez en un momento dado o el retraso en los pagos por parte de los clientes, azuzan el peligro de morosidad. Un problema que preocupa a muchos pequeños y medianos empresarios españoles. Te contamos la incidencia en el acceso a fuentes de financiación que tiene para una empresa o autónomo, aparecer en un fichero de morosos y cómo salir de él.

La revista digital Diario Jurídico señala que las empresas españolas tienen una morosidad por valor de 1,3 billones de euros.

Según el Informe Europeo de Pagos Intermun, uno de los problemas subyacentes en la morosidad de las empresas es el retraso o falta de pago por parte de sus clientes. El 81% de las empresas españolas tienen deudas pendientes de cobro. El porcentaje es superior a la media europea, que está en un 79%. Un 67% de las empresas españolas están preocupadas por no cobrar nunca cantidades que se le adeudan.

Esta situación puede generar una bola de nieve, que llegado a un punto, puede alcanzar dimensiones incontrolables. Sucedió en la crisis del 2008, cuando implosionó la economía del ladrillo. Las empresas constructoras vieron como se desplomaba el precio de los pisos, no vendían sus inmuebles y no pagaban a las empresas auxiliares que habían trabajado en sus obras, las cuales se veían incapaces de pagar a sus proveedores y acreedores. Todo eso unido a una interrupción radical del crédito bancario.

Para un empresario, entrar en el campo de la morosidad le provoca una sensación de degradación. Le hace sentirse como una especie de delincuente, que está robando a sus proveedores y a la administración, cuando se trata de una situación normal. Me explico. Algo que le puede suceder a cualquiera, y que no tiene por qué implicar que la empresa no funcione. Solo que carece de recursos inmediatos para hacer frente a los pagos.

Lo importante en estos casos es saber gestionar la situación y no aparecer incluido en un registro de morosos.

Los registros de morosos para las empresas.

Cuando una empresa le debe dinero al Estado (Seguridad Social y Hacienda) a sus proveedores o a entidades financieras, puede entrar en un registro de morosos. Estos son los principales registros de morosidad de empresas que operan en nuestro país:

  1. ASNEF (Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito)

Este registro lo gestiona la empresa Equifax Ibérica y es uno de los registros más consultados por bancos y financieras antes de conceder un crédito. Recoge tanto a empresas como a particulares y puede accionarse cuando el deudor debe más de 50 € y han transcurrido más de 30 días desde la notificación de la deuda impagada. La solicitud de inscripción en el registro la hace el acreedor y suele incluir deudas con entidades financieras, proveedores de servicios de telefonía y suministros energéticos, etc.

  1. RAI (Registro de Aceptaciones Impagadas)

En este registro se incluyen a las empresas cuando deben más de 300 € en títulos de pago aceptados como cheques, pagarés, letras de cambio, etc.

Lo gestiona el Centro de Cooperación Interbancaria (C.C.I.) y solo incluye a personas jurídicas; es decir, quedan excluidos particulares y autónomos. Hay que señalar que cuando una deuda está impugnada judicialmente no se puede incluir al deudor en este registro. Hay que esperar a que salga una sentencia judicial firme para proceder a la inscripción.

  1. Experian Badexcug.

Este es un registro de ámbito internacional, gestionado por Experian Bureau de Crédito, que actúa en España y que es tenido en cuanta por entidades financieras y por organismos económicos para elaborar informes de riesgo crediticio. En este registro se puede incluir a cualquier empresa o particular, por deudas impagadas de cualquier importe y siempre que haya transcurrido un plazo razonable desde la notificación del impago.

  1. CIRBE (Central de Información de Riesgos del Banco de España).

No es un registro de morosos propiamente dicho, sino que recoge el nivel de endeudamiento de una persona física o jurídica. Las entidades financieras están obligadas a reportar los riesgos financieros de sus clientes al Banco de España y con esta información, esta entidad elabora este informa. Normalmente, una empresa o un particular aparece en el CIRBE cuando tiene deudas impagadas por un valor superior a los 1.000 €.

Cómo afecta aparecer en un registro de morosos.

Los asesores de Work Capital, una entidad financiera privada experta en anticipo a proveedores desde hace más de 10 años, señalan que el riesgo de morosidad está ahí, es una realidad. Lo importante para las empresas es saber gestionar la situación, llegando a acuerdos puntuales con los acreedores que eviten que el problema vaya a más.

Lo importante es no aparecer en estos registros de morosos, ya que, de hacerlo, tiene consecuencias como estas:

  • Dificultad para obtener financiación. El principal problema de estar en un registro de este tipo es la dificultad para encontrar financiación, especialmente por las vías tradicionales. Los bancos revisan los registros de morosos antes de conceder préstamos o líneas de crédito. Una empresa incluida en estos ficheros suele ser rechazada automáticamente o, en el mejor de los casos, enfrenta condiciones más duras, como puede ser intereses más altos, avales externos, etc.
  • Cierre de líneas de crédito ya existentes. Al enterarse de que el cliente está en un registro de morosos, el banco puede cancelar productos de financieros que tienen suscritos con él, como pólizas de crédito, leasing, etc.
  • Pérdida de confianza ante los proveedores. Muchos proveedores consultan registros de morosos antes de ofrecer condiciones de pago a plazos. Una empresa morosa puede verse obligada a pagar al contado, o pagar por adelantado, los servicios o productos recibidos, o perder el acuerdo con el proveedor.
  • Pérdida de reputación empresarial. La imagen de solvencia se ve dañada al entrar en estos registros. Esto va a afectar la reputación de la empresa de cara a clientes, socios, inversores y trabajadores. Es probable, que quede excluida de contratos importantes.
  • Pasa a estar en el punto de mira de Hacienda. Es una realidad, las empresas incluidas en los ficheros de morosos suelen recibir una atención más detallada por parte de la Agencia Tributaria, sobre todo, si la empresa aspira a recibir subvenciones o exenciones fiscales.
  • Limitaciones en servicios básicos. Estar en estos ficheros también puede dificultar a la empresa la contratación de seguros, así como acogerse a descuentos y programas especiales de empresas de telefonía, energía, etc.
  • Dificultad para trabajar con las administraciones públicas. Estar en un fichero de morosos puede ser motivo de exclusión automática en concursos públicos y subvenciones.
  • Dificultad para salir del fichero. El otro problema está en salir del fichero. Aunque se pague la deuda, el proceso de eliminación puede ser lento y complicado.

Cómo salir de un fichero de morosos.

La web de Legálitas explica cómo salir del ASNEF, uno de los ficheros de morosos más consultados. Las instrucciones que presenta nos pueden servir de orientación para intentar salir de otro registro similar.

Lo primero que debemos hacer es comprobar que estamos en el fichero. Esto lo podemos saber solicitando un informe de solvencia al propio ASNEF. En este documento nos proporcionará toda la información sobre nuestras deudas y el momento en el que nos inscribieron en el listado.

Con la información recibida, podemos entrar en contacto con nuestro acreedor y negociar un pago de la deuda a cambio de que él solicite nuestra salida del fichero. En este sentido podemos fraccionar el pago en diferentes ingresos periódicos o acordar una quita parcial de la deuda. Que nos perdone una parte a cambio de satisfacer el resto en unas condiciones acordadas. Estas son soluciones factibles, ya que después de todo, lo que desea el acreedor es cobrar.

La otra opción es pagar la deuda en su totalidad. Una vez saldada, podemos solicitar a ASNEF que nos borre del fichero. ASNEF tiene un plazo de 30 días desde que notificamos el pago para consultar con el acreedor que la deuda está saldada. En caso de que el ASNEF no proceda al borrado, siempre se puede reclamar ante la Agencia Española de Protección de Datos, presentando los documentos que acrediten que hemos realizado las acciones correspondientes: Recibo del pago de la deuda, solicitud de eliminación de datos ante el ASNEF, etc.

Otra cosa que podemos hacer es no pagar y esperar. Según la ley, el plazo máximo para permanecer en un fichero de morosos es de 6 años. Pasado ese tiempo podemos solicitar que retiren nuestros datos. Debemos hacerlo a instancia nuestra. El borrado de datos no se efectúa de oficio. Esto quiere decir que si no pedimos que nos borren del fichero, nuestro nombre permanecerá en él por tiempo indefinido.

Si tenemos sospechas de que nuestra inscripción en el fichero de morosos no se ha efectuado siguiendo los pasos establecidos por la Ley de Protección de Datos, podemos exigir la nulidad de los mismos y que nuestros datos personales se borren definitivamente.

Lo importante, en cualquier caso, es intentar salir del fichero de morosos lo antes posible.

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