¿Sabes que una web también se maqueta, como los libros?

Yo tengo una empresa de servicios editoriales y diseño web y editorial, pero no me encargo de todo, claro. Yo me encargo de la parte física de los libros (ghostwriting, edición, corrección…), y él se encarga de todo el tema digital (maquetación de libros, ilustración, diseño profesional, maquetación web…). Te juro que yo, que he trabajado editando y corrigiendo errores de webs con una empresa poco más de un año, no tenía NI IDEA de que, como en los libros, las webs también se maquetan para que queden visualmente atractivas.

Pero no solo para eso. ¿Sabías que las webs que están BIEN maquetadas tienen premios del SEO de Google? Es decir, que, si está bien maquetada, es más probable que esté más alto en buscadores que aquellas que estén mal maquetadas. Fíjate tú si es importante, porque si estás en primera página en buscadores, tus clientes te van a encontrar mucho más rápido que si estás en la página 20. Porque seamos sinceros: cuando cualquiera de nosotros busca alguna información en internet, no pasamos más allá de la segunda página de Google. Si somos sinceros con nosotros mismos… yo no paso ni de la primera.

Por todo esto, tanto la maquetación como el SEO son súper importantes para que cualquier empresa consiga clientes.

 

¿En qué consiste el diseño y la maquetación web? ¿Y por qué el SEO es importante?

La maquetación web es, como mi esposo me explicó cuando le pregunté, cómo se ordena todo lo que ves en una página cuando entras en internet. Es decidir dónde va cada cosa para que no sea un caos: textos, botones, imágenes, menús, formularios… todo colocado para que la experiencia del visitante sea buena y no se pierda.

En realidad, es muy parecido a cuando se maquetan libros, pero aquí el “libro” es una pantalla que cambia según el móvil, el ordenador o la tablet (porque encima maquetar para una web no es lo mismo que maquetar para una tableta, es muy complicado…). La idea es que todo se entienda rápido, que sea fácil de usar y que no tengas que estar pensando: “¿Dónde narices hago clic?”. Porque yo, al menos, si entro en una web y no encuentro lo que busco, me salgo y paso a la siguiente. Y, si eres una empresa, acabas de perder a un cliente.

La parte visual también es muy importante, porque se miran los espacios, los colores, las tipografías y las jerarquías de la información. No es poner cosas bonitas porque sí, es decidir qué es lo primero que ves, qué destaca más y qué queda más discreto. Por ejemplo, en una tienda online, el botón de comprar NO puede estar escondido, tiene que estar puesto para que lo encuentres rápido. ¿Y cómo se maquetan? Pues en libros se usan herramientas como Adobe InDesign, y en webs se usan plataformas como WordPress.

 

¿Y por qué he hablado antes del SEO?

Pues porque el SEO es lo que hace que una web aparezca antes o después en buscadores, y es Google quien decide qué páginas suben arriba y cuáles se pierden en la página veinte. Una web bien maquetada ayuda muchísimo a que Google entienda el contenido. Si todo está ordenado, con títulos claros, una buena estructura y encima carga rápido, la web sube posiciones. ¿Por qué? Porque si el sistema entiende la página, la muestra antes. Y claro, si sales en la primera página, te ven más personas, y si te ven más personas, tienes más posibilidades de conseguir clientes.

 

¿Qué hay que tener en cuenta en la maquetación web?

La maquetación web exige mucho más que colocar textos, imágenes y botones. Requiere dominar la jerarquía visual, la adaptación a distintos dispositivos, la accesibilidad, la velocidad de carga y la experiencia de usuario, además de saber resolver posibles incompatibilidades técnicas.

Desde MasWP, especialistas en WordPress y WooCommerce, señalan que cada elemento debe cumplir una función concreta y mantener la estabilidad del sitio. Una mala decisión puede provocar errores de visualización, dificultar la navegación o afectar al rendimiento.

Por eso, desarrollar una maquetación profesional, coherente y técnicamente sólida requiere formación, experiencia y conocimientos especializados.

 

Estas son ALGUNAS de las cosas a considerar:

Primero está la estructura general, que es como el esqueleto de la web. Aquí se decide qué páginas existen, cómo se conectan entre ellas y cómo se mueve la persona de un sitio a otro. Si esto está mal hecho, la web se convierte en un laberinto y la gente se marcha, porque se agobia por haberse perdido. Si está bien hecho, todo fluye como si la web te llevara de la mano sin que te des cuenta. Es como cuando entras en una tienda donde todo está colocado de forma lógica y no tienes que estar buscando media hora.

Después está la jerarquía visual, que es básicamente qué ves primero, qué después y qué queda en segundo plano. Aquí son muy importantes los tamaños de letra, los colores, los espacios y la forma en la que se ordena la información. Esto es importantísimo, porque nadie quiere entrar en una página y sentirse perdido entre mil cosas iguales. Si algo es importante, tiene que destacar. Si algo es secundario, tiene que acompañar. Es como poner señales claras en una calle para que nadie se equivoque de camino.

Luego está el diseño responsive, que es que la web tiene que verse bien en el móvil, en la tablet y en el ordenador. ¿Por qué? Porque tú no sabes desde dónde te va a buscar tu cliente, y puede entrar desde cualquiera de esas tres opciones diferentes. Esto no es opcional, es obligatorio, porque la mayoría de la gente entra desde el móvil. Si una web no se adapta bien, los botones quedan mal, el texto se rompe o todo se vuelve incómodo. Por este tipo de cosas, tener herramientas como WordPress es muy beneficioso, porque permiten ajustar el diseño sin tener que rehacer todo desde cero.

Otro punto importante es la velocidad de carga. Si una web tarda demasiado, la gente no espera, se va y ya está. Por eso se optimizan imágenes, se cuida el código y se intenta que todo sea lo más ligero posible. Una web rápida es como una puerta que se abre sin esfuerzo, mientras que una lenta es como una puerta que se atasca y desespera.

También está la experiencia de usuario, que es cómo se siente navegar por la web. Si todo es intuitivo, fácil y claro, la persona se va a seguir a gusto en tu web y no se va a ir tan deprisa. Si es confuso o incómodo, se va a ir y vas a perder a un potencial cliente. Es por eso que aquí importan mucho los botones bien colocados, los menús simples y que puedas encontrar lo que buscas.

Otro punto clave es la coherencia visual, que significa que todo tenga el mismo estilo: los colores, las tipografías, las formas y el diseño general tienen que seguir una misma línea. Si cada parte parece de una web diferente, la sensación es de desorden total. Aquí el diseño editorial influye mucho, igual que en herramientas como Adobe InDesign, donde todo se organiza para que tenga sentido visual.

Y por último está el SEO dentro de la maquetación: tienes que tener los títulos bien puestos, los textos muy bien organizados, los enlaces internos deben funcionar muy bien y debes presentar una buena estructura interna para que la web suba posiciones. Y esto es clave, porque si la web aparece en los primeros resultados, tiene muchas más visitas y muchas más opciones de conseguir clientes.

Una web bien maquetada no es solo bonita, es clara, rápida, útil y fácil de entender. Y cuando todo eso encaja, la web funciona.

 

Errores de maquetación web de principiantes

Cuando empiezas con una web, es super fácil pensar que lo importante es que “se vea bonita”. Yo lo cometí, de hecho, y fallé estrepitosamente en el SEO hasta que mi esposo me lo solucionó. Sí, obviamente el diseño importa, pero muchísima gente se centra tanto en meter colores, animaciones, botones y cosas “modernas” que se olvida de que la web tiene que funcionar bien y no solo centrarse en que la persona piense en lo bonita que es cuando entre. ¿Y si la web es preciosa, pero es un desastre absoluto para navegar por ella?

Uno de los errores más comunes es llenar la página de información, que es una de las cosas que yo hice. Quieres explicar todo, poner todos los servicios, todos los textos, veinte botones, tres banners y siete imágenes gigantes… y esto no ayuda en NADA. Cuando alguien entra y ve demasiadas cosas al mismo tiempo, se agobia y se va. La gente quiere encontrar rápido lo que busca, no resolver un puzle.

Otro fallo enorme es no tener una jerarquía visual clara. Si todo tiene el mismo tamaño, el mismo color y la misma importancia, no sabes dónde mirar primero. Los títulos parecen texto normal, los botones pasan desapercibidos y las partes importantes no destacan. Por eso es tan importante ordenar visualmente la información, para que la persona encuentre lo que busca.

También pasa muchísimo lo de usar demasiados colores y tipografías distintas. Si cada sección tiene un estilo diferente, la web da sensación de parecer ser un puzle que has montado con trozos de webs y empresas distintas. Piensa que la web te representa, es tu primera impresión con el cliente, así que te aconsejo seguir una línea visual coherente para que todo tenga sentido y se vea profesional, aunque sea sencillo.

Otro error súper típico es olvidarse completamente del móvil. Mucha gente diseña la web desde el ordenador, pero luego abres la página desde el teléfono y el texto aparece cortado, los botones son imposibles de pulsar y las imágenes ocupan media pantalla. Hoy en día esto es gravísimo, porque la mayoría de personas navegan desde el móvil. Si la experiencia ahí es mala, pierdes visitas rapidísimo.

Luego está el tema de la velocidad de carga, que es algo que también suele dar bastantes problemas. Muchísima gente sube imágenes gigantes porque “se ven más bonitas”, mete animaciones pesadas o instala mil cosas innecesarias en WordPress. Como resultado, consigues una web preciosa, pero que tarda siglos en cargar. Y ya nadie espera: si pasan unos segundos y la página sigue pensando en su existencia, la persona se va a otra web y listo.

Otro fallo bastante común es esconder cosas importantes. El botón de contacto está perdido abajo del todo, el menú es raro o la información importante aparece escondida entre párrafos enormes. La gente no quiere investigar, quiere encontrar las cosas rápido, porque tiene mil cosas que hacer y quiere las cosas YA. Si tienes una tienda online, por ejemplo, el botón de compra tiene que verse clarísimo, o perderás una venta.

Y por último está el gran error que muchísima gente ignora: olvidarse del SEO. Porque sí, una web bonita no sirve de mucho si nadie la encuentra. Si los títulos están mal puestos, la estructura es confusa y encima la web va lenta, Google no entiende bien el contenido y la página se pierde entre miles de resultados. Y claro, si nadie llega a tu web, es como tener una tienda preciosa escondida en mitad de un bosque donde no pasa nadie.

 

Como ves, la maquetación web es algo muy importante como para no prestarle atención

Hoy en día nos centramos tanto en publicitarnos para que nos encuentren que nos olvidamos de lo más importante: cómo nos encuentran.

Es decir, nos dedicamos tanto a darnos publicidad en redes, en periódicos, en la televisión… para que la gente te vea, que te olvidas del lugar donde van a ir a verte. Es como si te pusieras a dar panfletos de una fiesta en tu casa, pero el día de la fiesta, como has estado tan ocupado repartiendo cosas, no tienes la comida lista, ni la casa decorada… ¿Para qué has repartido entonces tantísima publicidad?

Aquí pasa lo mismo: no te centres tanto en que la gente te encuentre si todavía no tienes una web funcional. Primero, la web. Luego, los clientes.

Respeta esto, y conseguirás todo lo que te propongas.

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